La política comercial de Estados Unidos ha vuelto a convertirse en el principal motor de volatilidad en los mercados globales. Los últimos anuncios de aranceles, especialmente los dirigidos al sector automotriz, han dibujado un escenario de división: mientras algunas empresas y bolsas se desploman, otras resisten, pero la incertidumbre se extiende como una sombra sobre la economía global.
Wall Street vive una montaña rusa. Tras semanas de tensiones por la amenaza de aranceles generalizados, los índices rebotaron cuando surgieron señales de que las medidas podrían ser más específicas. El S&P 500 subió un 1.76%, el Dow Jones un 1.42%, y el Nasdaq, el más golpeado en semanas anteriores, lideró las ganancias con un 2.27%. Sin embargo, el alivio fue efímero.
El nuevo golpe llegó con el anuncio de un arancel del 25% a los automóviles importados, una medida que afecta directamente a fabricantes con cadenas de suministro globales. General Motors cayó un 6.8% y Ford un 2.2%, mientras que las automotrices asiáticas, como Hyundai y Toyota, también sufrieron pérdidas en sus bolsas locales.
Curiosamente, Tesla no mostró una reacción clara en bolsa, a pesar de que parte de su producción depende de componentes importados. Esto sugiere que los inversores aún no tienen claro cómo afectarán estos aranceles a la compañía de Elon Musk, cuyo modelo de negocio es distinto al de las automotrices tradicionales.
Al otro lado del Atlántico, las bolsas europeas no compartieron el optimismo temporal de Wall Street. El Ibex 35 cayó un 0.2%, con el sector energético como principal lastre, y el DAX alemán perdió un 0.17%, reflejando los temores por el impacto en las exportaciones de automóviles. El euro también se debilitó, lo que indica que los mercados ven estos aranceles como una amenaza para la economía europea, altamente dependiente del comercio con EE.UU. Si la tensión escala, empresas como BMW o Volkswagen podrían ser las siguientes en sufrir las consecuencias.
En Asia, las reacciones fueron mixtas. Hong Kong subió un 0.95%, pero Japón cerró con pérdidas del 0.15%, mostrando la incertidumbre que rodea a las medidas comerciales de Trump. Corea del Sur, uno de los mayores exportadores de autos a EE.UU., vio caer a Hyundai un 4.3%, mientras que los mercados chinos mantuvieron una relativa calma, quizás a la espera de posibles represalias.
Los mercados están atentos al 2 de abril, fecha en que entrarán en vigor los nuevos aranceles. Si se confirman, podrían:
1.- Aumentar los precios de los autos en EE.UU., afectando a los consumidores.
2.- Dislocar las cadenas de suministro de la industria automotriz, altamente globalizada.
3.- Generar un proceso inflacionario dada la dependencia de la economia estadounidense de materia prima y otros bienes importados.
4.- Desaceleración económica en el país norteamericano que podría incluso llevar a una recesión.
5.- Provocar represalias comerciales de la UE, China y otros socios afectados.
Mientras tanto, la volatilidad seguirá dominando. Los inversores están navegando entre datos económicos positivos (como el repunte del PMI en EE.UU.) y el riesgo de que una guerra comercial más amplia frene el crecimiento global.
Una cosa es clara: Trump sigue moviendo los hilos de los mercados, y nadie sabe cuál será su próximo movimiento..